domingo, 18 de noviembre de 2012

Capítulo II


~Baptised with a perfect name, the doubting one by heart.
Alone without herself. 
War, between her and the day, need someone to blame.
In the end, little, she can do alone~
-Tranquila hermosa, no te haré daño-dije con un tono serio y tranquilo. Ella respiró agitadamente y preguntó temerosa
-¿Dó...dónde estoy?
-Estás....-no sabía si debía decirle en donde estaba
-¿Dónde estoy?-preguntó insistente.
-Estás en el bosque del Linna.
-¿Qué?-preguntó sorprendida-No, no es cierto. 
-Pues debes creerlo, estás en Linna.
-No...no...no puede ser posible-me volteo a ver, en su rostro había desesperación-Me estás mintiendo, claro que si...me raptaste...
-¿Qué?-pregunté confundido
-¡ME RAPTASTE!-gritó desesperada
-¡¿¡¿Qué yo qué?!?!-pregunté sorprendido
-TÚ ME RAPTASTE, QUIERO QUE ME DIGAS INMEDIATAMENTE POR QUÉ HICISTE ESO
-YO NO TE HE RAPTADO-dije empezando a molestarme, la joven suspiró
-Le doy diez segundos para decirme por qué lo ha hecho-
 -Según usted, ¿qué he hecho?-dije tratando de recobrar la calma
-RAPTARME-gritó demasiado molesta, fue así como perdí los estribos y mis ojos tomaron un color obscuro, ella se dio cuenta de ésto y se hizo hacia atrás-¿Qué...qué le pasa?
Pude oler su miedo, eso hizo que una sonrisa perversa se formara en mis labios. Me acerqué peligrosamente a ella, la tomé por la cintura y me acerqué a su cuello
-ALÉJESE-gritó intentando sonar segura, en realidad estaba aterrada de mi.
-No-dije acercándome más a ella
-Por...por favor-dijo suplicante. No sé que me sucedió, pero ver a aquella indefensa mujer llena de miedo me hizo sentirme mal, así que me separé de ella.
-Gracias-dijo en un susurro. 
-De nada, ahora venga-ella me miró asustada-no le voy a hacer nada, usted está débil, necesita comer algo.
Ella asintió tímidamente
-Cuando termine, le explicaré todo lo que usted desee saber. Por ahora sólo debe retomar fuerza.-Le extendí una mano en una invitación a que me siguiera-¿Vamos?
Ella tomó mi mano tímidamente. Al momento del contacto, sentí una corriente cálida que recorrió mi mano y todo mi cuerpo, eso me hizo dar una sonrisa, ella notó mi sonrisa y ella me sonrió también. Al parecer me había tomado un poco más de confianza.
-Vamos-dijo segura.

Pasó algo de tiempo, y llegamos al comedor principal, estuvimos esperando nuestros platos. Cuando llegaron nuestros platos ella se quedó sorprendida con mi ración de comida.
-¿Co...comerá todo eso?-preguntó sorprendida
-Pues si-dije tranquilo-es lo que normalmente como
-¿No...cree que...es...mucho?-preguntó tímidamente, bufé, pensé que ya me tenía un poco más de confianza.
-No, no creo que sea mucho-dije mirándola un poco irritado-además ya le he dicho que es lo que como normalmente.
-Entiendo-dijo para sí.
El...desayuno pasaba y ella había parado de comer
-¿Qué sucede?-preguntó, un poco preocupado de que la comida no le haya gustado...espera ¿porqué diablos te preocupas por ello Alexander?
-Nada, es sólo que ya me he...llenado, no creo que me quepa más-dice con un lindo rubor en sus mejillas.
-Pensé que la comida no había sido de su agrado-dije intentando sonar...desinteresado
-¡Oh, claro que no!-dice preocupada-La comida ha sido deliciosa, es sólo que, cómo ya le he dicho, me he llenado.
-Está bien-digo terminando de comer, ella me mira con una extraña fascinación que me incomoda-Emm...¿pasa algo?
-¿Qué?-se da cuenta de mi incomodidad y se sonroja-Perdóneme, lo que pasa es que me quedé pensando en algo
-Ya veo.
Me levanto de la mesa-pues ya había terminado de comer-y me dirijo a la puerta principal de mi pequeña guarida y la volteo a ver, ella sigue sentada en la mesa
-Pensé que tenía preguntas
-Lo siento, es que estoy asimilando todo lo que me ha pasado.
-Lo entiendo, tal vez desee meditar afuera, y yo le puedo explicar cómo llegó aquí.
-Me parece bien-dijo sonriendo.

Salimos y la guié por un jardín que estaba atrás del castillo. Ella estaba asombrada por lo que veía, el jardín era inmenso.
-Es un jardín muy bonito, le felicito-dijo la chica sonriéndome con aprobación.
-Me agrada que le guste.-le dije sonriendo como estúpido ante su aprobación, ¿qué me ha hecho ésta chica?-y bien, ¿qué desea saber?
-Solamente quiero saber cómo llegué a aquí, es lo único que deseo saber por el momento-dijo con una seguridad impresionante.
-Está bien, verá lo que pasó fue así. Yo estaba en el balcón de mi habitación, que tiene vista a la reja principal, estaba admirando a la luna-controlando a mis lobos, puesto que ayer fue luna llena, dije para mis adentros-cuando escuché el galope de unos caballos que se acercaban al castillo, se me hizo muy raro que pasara alguien por aquí, debido a las múltiples leyendas que hay de éste lugar. Después de unos minutos, pude ver un carruaje que se detuvo en seco en la reja,  de ahí, bajó una mujer malherida. Bajé inmediatamente para ver qué estaba pasando, ella me dijo que estaba mal...

"Había sido atacada, ella y todos los que estaban en el carruaje. No dijo el número exacto de personas, sólo dijo que tú estabas allí dentro y me pidió que te cuidara con mi vida si era necesario. Yo le dije que ella iba a estar bien, pero me dijo que no podía hacer nada, que la dejara morir y, una vez dicho ésto, cerró sus ojos y murió. Inmediatamente me llevé su cuerpo y lo enterré, debía hacerlo por respeto. 

Una vez que enterré a aquella mujer, fui al carruaje. Recordé que me había dicho que había alguien adentro, así que fui a ver qué encontraba adentro. Fue entonces que te vi, estabas herida; tenías rasguños en los brazos y en el cuello, pero lo que me preocupó, fue el hecho de que tu cabeza sangrara. Te tomé en brazos y te llevé a mi habitación, te limpié las heridas y te dejé descanzar"

-Y eso fue lo que pasó, por lo menos de lo que yo vi-dije volteándola a ver, sus ojos estaban llenos de lágrimas que se escapaban sin permiso.-¿Qué sucede?   
-La mujer del carruaje era...mi...madre-su voz se quebró y empezó a sollozar, lo único que pude hacer fue abrazarla.
-Lo siento-murmuré
-No tienes ni idea de qué es eso-dijo entre llanto
-Vaya que lo sé-dije fríamente-Perdí a mis padres cuando era un niño
-Lo siento-dijo entre lágrimas

Pasó un largo tiempo, ella lloraba desconsoladamente. Se reprochaba la muerte de su madre, ella decía que debía haber muerto en lugar de su madre. Yo sólo le decía que no debía decir eso, que ella debía vivir por que aún era joven, que aún debía hacer muchas cosas; le pinté su vida-o por lo menos lo que sería su vida a mi lado- y eso pareció reconfortarla, ella se tranquilizó y se secó las lágrimas.
-Está usted mejor
-Si, lo siento, he llorado como una niña asustada
-Es mejor sacar el dolor que mantenerlo dentro
-Tiene usted razón, gracias por soportarme.
-Tiene todo mi apoyo señorita....
-Jared, Jared Karmila-dijo en un hilo de voz apenas audible.
-Cuente con mi apoyo, señorita Karmila
-Sólo llámeme Jared
-Está bien Jared.
-Si...no es mucho pedir, me podría decir su nombre-preguntó tímidamente
-Alexander Liimatainen
-Bien, Alexander, ¿me haría un favor?
-Por supuesto
Jared Tomó una enorme bocanada de aire y dijo
-Quiero que me lleve a ver a mi madre.
............................................CONTINUARÁ................................